
Aveces en el acto de odiar, amamos; en el de rechazar, deseamos. Porque aunque no lo soportemos, somos contradictorios. La contradicción nos mantiene vivos, no hace avanzar. Sino, mirame a mi, yo te amo y te odio. Una parte nuestra dice SI, y la otra dice NO. En esa contradicción está la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario