Quién no ha querido a una diosa licántropa en el ardor de una noche romántica, mis aullidos son el llamado; yo quiero a un lobo domésticado.
Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa, no pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas. La vida me ha dado un hambre voráz y tu apenas me das caramelos, me voy con mis piernas y mi juventúd por ahí aunque te maten los celos.
Una loba en el armario tiene ganas de salir, deja que se coma al barrio antes de irse a dormir.
Tengo tacones de aguja magnética para dejar a la manada frenética, la luna esta llena como una fruta; no da consejos ni los escucha.
Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros, si acaso me meto en problemas también llevo el número de los bomberos. Ni tipos muy lindos, ni divos, ni niños ricos, yo sé lo que quiero.
Pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero.
Una loba en el armario tiene ganas de salir, deja que se coma el barrio antes de irse a dormir.
Cuándo son casi la una la loba en celo saluda a la luna, duda si andar por la calle o entrar a un bar a probar fortuna. Ya está sentada en su mesa y pone la mira en su próxima presa, pobre del desprevenido que no esperaba una de esas.
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