sábado, 15 de agosto de 2009

Me gustas mucho me dijo, yo por mi parte y cambiando de tema, respondí que tal vez el vino sería mejor si estuviera un poco más frío. Seguimos colgados de esa mirada unos segundos más y cuando el ambiente se comenzó a llenar de humo pregunté si no sería buena idea abrir una ventana, me miró confundido sabiendo que hacia lo imposible por esquivar el tema. Nos recostamos en la cama, sin ninguna intención de que pase algo más. Y al ver el vacío que quedaba entre su cuerpo y el mío me aclaró que no ibamos a hacer nada que yo no quisiera. Me acerqué con más ganas de alejarme que de sentirme a su lado, y movió una ficha inesperada para mi. Y sin darme cuenta estaba encima mio besandome, y al ver que sus manos recorrían mi cuerpo, sentí ganas de quitarme lo poco que traía puesto ese día. Tengo una amante me dijo, y sus ojos se iluminaron como quien disfruta realmente de la función. Incoherentes resultaron sus expresiones en mis oídos. Pero a veces prefiero no hacerle caso a lo que piento, y esa sin duda fue una de las veces. El fuego de la situación prolongo algunos días más el deseo, pero como todo en la vida, cuando las cosas se hacen más complicadas que precisas preferimos dar un paso al costado. Y así fue que sucedió. Al ver que los sentimientos empezaron a surgir de algún lugar, preferió no ser preso de este impulso una vez más; una desición brillante, pero tan cobarde que llegué a sentir su vulnerabilidad ante mi mirada. Y aunque no me opongo en absoluto, debo confesar que a veces no llego a entenderlo, quizá porque somos muy diferentes, o simplemente porque no hago mayor esfuerzo por comprender. Pero si en algo estamos de acuerdo es que es mejor que las cosas queden así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario