Acercarme a esos ojos negros cuando él lloraba me hacía mal; me convertía en una criatura oscura, herida, distante y enamorada. Reservada y agresiva del miedo que me provocaba su presencia. Porque lo habían dejado sin alma, sin perdón.
Encima, todas esas canciones ochentosas que escuchábamos en Little Havana me hacía recordarlo. Y llorarlo riendo, sin que él hubiese podido descubrir u mínimo de lo que yo sentía por él. Y sin que el significado de las canciones me susurrara el porqué de mi conducta.
Sólo yo entendía sus berrinches, y ya no se me permitía contemplarlos. "Ahora estoy por acá de encima tuyo" él pensaba.
Es raro que lo amara tanto, y a la vez sintiese la necesidad de verlo caer en sus más bajos niveles. Cuando lo tuve no me aguanté en dejarlo; y cuando no lo tenía, me atacaba el sentimiento de "no te tengo/quién te tiene".
Odiaba no saber que sentía por él. No sé si le tenía envidia por el hecho de que él conseguía lo que quería, pero no quería tenerme a mi. ¿Por qué no quería?. Indudablemente si yo hubiese sido él, hubiese cegado los ojos ante otros intentos de mujer, si yo era la opción a elegir. Pero él no. Parecía tener la habilidad de elegir la PEOR opción, la impensable. La que más le pudiese hacer daño, ya que él no se quería mucho.
De verdad lo odio, lo detesto, de una manera tan profunda, que las personas que quiero lamentan no ser él para celar mis sentimientos. Muchas personas darían todo por ser odiadas de la manera que yo lo odiaba a él.
Extrañaba tanto llevarme tan mal con él. Y cuando estaba, lo traté con tanta indiferencia y cuasi bondad que me tachó, como tantas veces, de su lista de seres queridos. Me odiaba de vuelta. Él odiaba odiarme. Pero siempre volvía a mis brazos, sabiendo que yo iba a decirle "te lo dije". Luego de esos momentos lo amaba, con toda mi alma. Amaba amarlo. Pero no soportaba mucho tiempo ese sentimiento. Se me estrujaba el alma de furia al pensar que si empezaba a demostrarle cariño, iba a tener que decírselo. Tal vez nacimos para odiarnos; aunque ambos sepamos que sentimos todo lo contrario y no queramos admitirlo. ♥

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